martes, 23 de agosto de 2011

… Y LA CAMPANA YA NO SONÓ LO MISMO

Se fue como vivió, sin hacer mucha "bulla", quizás con esa media sonrisa que siempre lo acompañaba. Amable y con la sabiduría de los tipos que supieron "garronearle" a la vida lo que a veces a cachetazos ella te enseña.
Este domingo el rincón quedó vacío y la campana ya no suena igual.
Querido Negro, qué campana estarás tañendo, y si Dios te recibió de buen humor (seguro que si),  quien sabe que instrumento celestial te habrá ofrecido, tan solo, ... tan solo para escucharte decir con tu acostumbrada humildad: “A mi?... A mi dame solo una campana”.
Julio Marcos Moyano descansa en paz.




jueves, 16 de junio de 2011

Feliz día...

Feliz Día, Papá
Parece resumir un agradecimiento a la paternidad que proviene de parte de nuestros hijos. Este domingo los papás nos sentimos un poco el centro de ese clan que supone la familia. Algunos tenemos la suerte de juntarnos alrededor de una mesa con nuestros seres más queridos.
En resumen se trata de un día en el que más o menos todos quieren que te sientas importante y en lo posible, reconocido y querido.
Debería ser un día feliz.
Pero (siempre tengo un “pero”), la felicidad de este día no proviene de la euforia que te haga sentir el hecho de ser alguien importante para los tuyos, lo cual sin duda es hermoso, sino en el reconocer en esa continuación, cosas en las que creíste.
Reconocer en los hijos valores que han sido importantes para vos (a pesar de que el día a día los haya ido desvalorizando, inclusive para vos mismo) es muy reconfortante. 
Es muy gratificante saber que creen en la palabra dada, en que la honestidad no se compra, que el sacrificio personal es la única forma de obtener logros que te dejen dormir de noche, que sean solidarios con los que sufren.
Y uno que ya está empezando a volver, con cierto escepticismo sobre las espaldas, se realimenta nuevamente con los valores que nos dieron a su vez nuestros padres.
Ese perfecto círculo de gente imperfecta, es el que te reconcilia con la vida. Es el que te hace pensar “esto es lo que yo soñé al formar una familia”.
Doy gracias a Dios por haberme permitido ser padre.
Feliz Día, Papá.... Tan solo por haber podido serlo.




domingo, 8 de mayo de 2011

Y uno aprende…



Después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma
y uno aprende que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender…


Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.


Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.


Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte
que uno realmente vale
y uno aprende y aprende…
y con cada día uno aprende.


Con el tiempo aprendes
que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.


Con el tiempo comprendes
que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos
sin pretender cambiarte,
puede brindarte toda la felicidad que deseas.


Con el tiempo te das cuenta de que
si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.


Con el tiempo entiendes
que los verdaderos amigos son contados
y que el que no lucha por ellos
tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.


Con el tiempo aprendes
que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste durante toda la vida.


Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace
pero perdonar es sólo de almas grandes.


Con el tiempo comprendes
que si has herido a un amigo duramente
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.


Con el tiempo te das cuenta que
aunque seas feliz con tus amigos
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.


Con el tiempo te das cuenta
de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.


Con el tiempo te das cuenta
de que el que humilla o desprecia a un ser humano
tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones
o desprecios multiplicados al cuadrado.


Con el tiempo comprendes que
apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.


Con el tiempo te das cuenta de que en realidad
lo mejor no era el futuro
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante (…)


Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…
Autor (desconocido)

La vida siempre se me figuró metafóricamente como un camino y me preocupaba el que llegara el día en que al hacer un alto, mirara hacia atrás para ver lo andado.

Hoy sentado sobre una piedra a la vera del camino puedo contemplar, al mejor estilo de Sinatra, mi vida entera y pienso que largo es el tiempo del aprendizaje, pero que bueno darnos cuenta, y más aún que podamos poner en práctica la experiencia (que es lo poco que le podemos robar a la vida), para vivir de una manera mejor.

Eso es lo que pensé cuando leí este poema, que algunos atribuyen a Jorge Luis Borges.

jueves, 28 de abril de 2011

La Sencillita

Rumbeando pa' la Colonia,
a tres arroyos de distancia
me le volqué pa' la zurda
y me la topé acostada.
Miren si será cerquita
que allí lo que sobra es agua,
no sé si me habrá entendido,
yo le hablo de Villa Pancha.

Venía de un pago muy frío,
traía enferma mi guitarra,
tal vez extrañaba el nido
de cobijitas moradas
donde juntos aprendimos
a modelar la chamarra,
a semejanza del pueblo
pa' que por el pueblo hablara.

Qué lindo es volver al pago
pa' copiarle las tonadas
a la lluvia que se vuelca
por los techos de media agua,
pa' tener olor a humo,
pa' pisar la tierra blanda,
pa' hacerle fiesta a los perros,
y poder vivir en calma.

Qué lindo es volver al pago
ese de olor a foscata,
pa' charlar con los vecinos
amargueando de mañana,
pa' sentir llorar el viento
cuando se cuelga en las ramas,
y en las noches de tormenta
las plegarias de las ranas.

Qué lindo es volver al pago
y encontrar lo que faltaba,
cariño, amor y consejos,
calor de hogar y esperanzas,
en dos viejitos divinos
bien cargaditos de canas.
Qué lindo es volver al pago
cuando se ha dejado el alma!

Rumbeando pa' la Colonia,
a tres arroyos de distancia
me le volqué pa' la zurda
y me la topé acostada.
Miren si será cerquita
que allí lo que sobra es agua,
no sé si me habrá entendido,
yo le hablo de Villa Pancha.
José Carbajal


Cada vez que escucho “La Sencillita” de José Carbajal “el Sabalero”, no puedo evitar salirme de mi mismo e iniciar un viaje hacia la infancia y la adolescencia. Es un viaje a las épocas donde creíamos en nuestros sueños. Era como comenzar un cuaderno nuevo, con un lindo dibujo en la primera hoja e imaginar cómo ir llenándolo; prolijito, limpio y con cosas importantes y hermosas.
En realidad lo que se extraña es la imaginación de aquellos años. Imaginar que podíamos cambiar el mundo y creerlo. Seguramente éramos mucho más buenos, porque éramos mucho más inocentes.
El Sabalero hace una enumeración de cosas que a los que hemos nacido en los pueblos del interior nos tocan bien profundo. De a poco va despertando el recuerdo de cada uno de los sentidos. Los olores a humo, a magnolias (foscata). Los sonidos de la lluvia, del viento y el croar de las ranas. La sensación de pisar la tierra blanda (uno se imagina que “en patas”). El gustito del mate amargo. Y hace que se termine viendo (el único sentido que aún no se pudo usar) el lugar amado. Todo ello conlleva a una sensación de paz, protección y bienestar.
Hoy que ya he escrito más de la mitad de ese cuaderno, veo los borrones y  tachaduras, algunas hojas ajadas, otras con las “orejas” dobladas. La letra no ha sido pareja siempre y he cambiado varias veces de lapicera. En fin, éste cuadernito dista mucho de aquel imaginario, pero tiene un contenido que me agrada porque me parece que es mucho más sabroso.
La Sencillita nos permite viajar hacia los recuerdos, y tal vez nos llene de nostalgia, pero son nada más que eso, recuerdos. Que nos sea útil para ordenar ese baúl interior, para que lo acomodemos  y tiremos lo que no nos sirve. Y que ese viaje nos haga redescubrir lo que siempre estuvo allí, lo mas importante, nuestra propia esencia.
Dedicado a “la Chavita” que gracias a Dios tiene la suerte de volver al pago y encontrar lo que faltaba/ cariño, amor y consejos, / calor de hogar y esperanzas, / en dos viejitos divinos/ bien cargaditos de canas.

jueves, 21 de abril de 2011

Hace  tiempo que quiero tener una página web para hablar de cosas que me motivan. El primer escollo era conseguir un nombre para el mismo y cómo encararlo.
Quería escribir sobre los poetas del tango, sobre los cantores con carisma (Goyeneche, Yupanqui, Cafrune, El Sabalero Carbajal, etc.). También quería postear sobre las películas que me impresionaron, que me dejaron marcas (a veces una sola línea hizo que todo el filme valiera la pena). Era tanto sobre lo que quería expresarme.
Después me puse a pensar que iba a decir al respecto; hay tantos especialistas prestigiosos en cada uno de esos temas que lo único que podía hacer era pasar vergüenza pretendiendo disfrazarme de entendido hablando de cuestiones que apenas conozco (tango, música, cine, poesía).
Entonces de qué hablar? Qué cosa conozco tan bien como para no decir estupideces? Y ahí surgió la idea de escribir sobre mis sentimientos y emociones.
 Cómo impactaron esos temas en mí. Y aquí está. Podrán opinar sobre mis sentimientos, pero son auténticamente míos.